jueves 29 de octubre de 2009

iNéz y vAle 2009



EN NOVIEMBRE MÁS QUE NUNCA VOTA INÉZ Y VALE porque somos renovación, somos reforma, somos pueblo, somos esperanza, somos rambla, somos Montevideo, somos chorizo al pan, somos torta frita, somos chistarle al guarda, somos iNéz y vAle...

jueves 18 de junio de 2009

Una que sepamos todos!

Así como hace un tiempo (dos añitos para ser exactas) les presentamos al jóven intérprete de Tony Presidio (To To To To) hoy pasamos a mostrarles a otro artista callejero, cuyo escenario también son los ómnibus de nuestra querida Montevideo. No es tan bizarro artístico como el anterior, pero consideramos que tampoco tiene desperdicio.




Si no funciona el reproductor pueden ir a este link

(Exacto: es una foto para que el post no quede tan corto)





domingo 31 de mayo de 2009

Ay... el presente

Llegó la hora de demostrar que no hay hora, que el tiempo no te espera. Que sopla el viento y no para hablar cosas del viento y no te espera. Sigue el agua su cauce natural, sigue pasando, se ríe y no te espera. Y está el fuego quemando el tiempo, el agua, el viento, y no te espera.


Pareciera que te despertás un día y decís: ¿Fah, y yo cómo llegué hasta acá sin darme cuenta? Te empezás a acordar de aquellas ya lejanas charlas acerca del destino, las discusiones acerca de la felicidad en un ómnibus volviendo a tu casa a la madrugada, casualidades, causalidades, la iniciativa, el tiempo.

Y al recordar esa última palabra te entra la desesperación, inmediatamente agarrás tu agenda y la abrís en el día de hoy, (¿cómo podía haber llegado ya ese día?) acto seguido, con los ojos desorbitados buscas con la mirada esa lista. Esa lista que ya le dió dos vueltas al cuarto, que en su momento no te importó que llegara a cubrir hasta la ventana, haciendo que el cuarto tuviera que estar siempre alumbrado por una lamparita que iluminaba tan poco que es la causante de tengas que usar lentes.Todavía te falta hacer ese viaje, comprar esas cosas, conocer a esa gente, decirle algo a esa persona, volver a aquel lugar, mirar esas películas, reencontrarte con tus compañeros de escuela, ver a aquella banda en vivo, terminar infinidad de charlas pendientes, ver otro sol con forma de luna, aunque sea sólo uno más… y millones de etcéteras.

En un acto de desesperación agarras el pasaporte, metés algunas cosas en una mochila, a la vez que cazás el teléfono y te ponés a marcar infinidad de números a la vez, ensayas diálogos mentales, buscás un mapa, agarrás la revista del cable, revolvés entre tus cd´s, le das de comer al gato, aspiras la alfombra, lees un libro, aprendés a hacer un avión de papel, intentas que el café quede mas espumoso, le das play al reproductor de películas, intentás que te salga el paro de mano, mandás aquellas fotos por mail. Pero es en vano, son demasiadas cosas y poco tiempo, siempre hay poco tiempo. Lo tengo todo a medio hacer, me preguntaba si tal vez mañana... ojalá.


En ese preciso momento suena el pajarraco del reloj ese que tanto te molesta y siempre le reprochaste a tu madre haber comprado, pero que sin embargo seguiste conservando, como tantas otras cosas.





sábado 2 de mayo de 2009

Despertando (¿del silencio?)

Me levanto. Tengo ganas de bañarme, pero hace frío, me baño mas tarde, cuando entre un poco mas de sol por la ventana. Me miro al espejo y me quedo así un rato, como cerciorándome que esos que aparecen ahí son los mismos ojos y la misma cara de ayer, la misma cara y los mismos ojos de hace unos años… a primera vista pareciera que sí, con eso me alcanza.


Bajo la escalera, esquivo al perro (después de un tiempo aprendí a no llevármelo por delante), llego a la cocina derecho a hacer el café con leche, increíble como se me pegó ese vicio, al menos ya no recibo mas críticas por el hecho de no desayunar nunca.


Camino por la casa vacía con taza en mano, veo un repartido de ejercicios de Bioestadística sin hacer arriba de la mesa…no me parece ponerme a hacerlos ahora (bueno…tampoco sabría como). Armo una montaña con los libros que estaban desparramados por la misma mesa y encuentro la bendita púa que estuve buscando durante todo la tarde de ayer, bueno, en realidad fueron 15 minutos, nunca fui muy perseverante en cuanto a búsquedas se refiere.


Prendo la computadora, pongo música y me dispongo a terminar el bendito informe. Y así lo hago. Imprimir. Luz roja. La impresora no tiene tinta. La puta que te parió Epson.


Bueh, al menos hice el intento de terminar las cosas con anticipación, la próxima sale.

Anoto tinta de impresora en la lista mental de cosas que van faltando, lista que crece día a día por cierto, igualmente de algunas me olvido y otras…bueno, hay otras que ni miras de conseguirlas aún.


En todo este proceso de anotar y des-anotar cosas suena

el celular en el comedor. Un mensaje de texto. Unas pocas palabras que me sacaron la primera sonrisa del día. Quise contestarlo, pero me acordé que en mi lista mental estuvo en algún momento el ítem cargar saldo, ítem que evidentemente alguien se había encargado de borrar.


Pero no importó, ese día entró bastante sol por la ventana, sol que entre otras cosas me permitió bañarme tranquila.

Una de cal y una de arena… creo nunca entendí muy bien ese dicho, pero a lo mejor se aplica en esta situación, ¿no?



Y bueno, si no se aplica no sé, inventen otro cierre para el post, a gusto del consumidor.